La repostera cambrilense Jovita Dolç Veciana murió este domingo, a los 47 años, tras no superar un cáncer contra el que luchaba desde hacía dos años y medio. Madre de tres hijos, Sebastià, Joan y Xavi, desde 2004 hasta 2021 fue el «alma» del restaurante Miramar de Cambrils.
«Nos deja una gran profesional de la hostelería, una cambrilense discreta, constante y apasionada por su vocación. Su amplia variedad de postres no era solo el broche final de una comida; era una manera de entender la gastronomía. Cada nata, cada crema y cada hojaldre reflejaban una exigencia absoluta por el detalle, una sensibilidad especial por el equilibrio de los sabores y una búsqueda permanente de la excelencia», señalan desde Miramar.
Jovita dio sus primeros pasos como repostera en la panadería Quasitot de Cambrils, propiedad de sus padres. «Tenía un talento innato que desarrolló desde muy joven», apuntan desde Miramar.
«La mejor pastelería es aquella que emociona con elegancia, sin estridencias, y Jovita dominaba ese lenguaje con total naturalidad. Quienes la conocieron también recordarán su dedicación y su manera serena de afrontar el día a día. Era una de esas personas que entendían que la excelencia no es un gesto puntual, sino una actitud constante», aseguran sus excompañeros.




