
Pere Granados
Alcalde de Salou
Como alcalde de Salou, deseo expresar mi profunda preocupación por la persistencia de la venta ambulante de productos falsificados de manera especialmente significativa, por la situación que desde hace años viene produciéndose en Cambrils.
No estamos ante un episodio aislado ni ante una situación coyuntural. Se trata de una práctica que se repite de forma habitual verano tras verano y que ha llegado a alcanzar unas dimensiones incompatibles con la defensa del comercio legal, la protección de la propiedad industrial y la imagen de calidad y excelencia que nuestros destinos turísticos han construido durante décadas.
Como alcalde de Salou, no puedo permanecer indiferente ante una realidad que se produce prácticamente en la frontera entre ambos municipios y cuyos efectos económicos, comerciales y reputacionales trascienden el ámbito estrictamente local. Cuando la venta masiva de productos falsificados se consolida año tras año en un punto tan próximo a Salou, el perjuicio también lo sufren nuestros comerciantes, nuestras marcas, nuestra imagen turística y el conjunto de la Costa Daurada.
Resulta especialmente preocupante comprobar cómo, en determinados momentos de máxima afluencia turística, llegan a concentrarse decenas e incluso centenares de puntos de venta de productos presuntamente falsificados ocupando espacios públicos de gran visibilidad. La reiteración de estas imágenes a lo largo de los años transmite una sensación de normalización y tolerancia que no puede aceptarse cuando hablamos de actividades contrarias a la legalidad.
La venta de falsificaciones no es una cuestión menor. Supone una competencia desleal para miles de comerciantes y empresas que cumplen rigurosamente con sus obligaciones fiscales, laborales y administrativas. Perjudica a las marcas, genera desconfianza entre los consumidores y deteriora la imagen de nuestros destinos turísticos.
Si realmente queremos combatir el fenómeno del top manta, debemos actuar con determinación sobre todos los eslabones de la cadena: la fabricación, la distribución, la logística, la comercialización y también la demanda que alimenta este mercado ilegal. No puede haber espacios para la resignación ni para la aceptación implícita de una actividad que vulnera la legislación vigente.
Un NO al top manta debe ser un NO rotundo y sin excepciones a la venta de falsificaciones en cualquier lugar. La lucha contra este fenómeno exige una respuesta coordinada entre administraciones, fuerzas y cuerpos de seguridad, entidades de defensa de la propiedad industrial y representantes del sector comercial.
Por ello, hago un llamamiento a ANDEMA (Asociación para la Defensa de la Marca), al Departament d’Interior de la Generalitat de Catalunya y al Ministerio del Interior para que refuercen la coordinación institucional, incrementen los esfuerzos de prevención, vigilancia y control y adopten las medidas necesarias para evitar que situaciones que se repiten de forma reiterada cada temporada turística en Cambrils continúen produciéndose con una aparente normalidad.
La Costa Daurada merece una respuesta firme y sostenida en el tiempo. La defensa de la legalidad, del comercio de proximidad, de la propiedad industrial y de la calidad de nuestros destinos turísticos debe constituir una prioridad compartida por todas las administraciones competentes.




