
Cuando un juez, el decano de Reus, Diego Álvarez de Juan, rectifica en un debate público a un periodista, a quien se le supone una actitud crítica en su exposición hacia las Fake News, pero en la que con su relato contribuye, “como argumento literario en su exposición” – según confiesa -, a cometer un error como el que él mismo denuncia, algo debemos estar haciendo mal los periodistas si nos dejamos arrastrar hacia estas desinformaciones.
Las Fake News, dígase de aquellas noticias falsas o bulos con contenidos informativos falsos, imprecisos o descontextualizados que se difunden deliberadamente, a menudo a través de redes sociales y medios digitales, con la intención de engañar, manipular la opinión pública, desprestigiar o conseguir beneficios económicos, se han puesto en valor en un debate público en Salou con la excusa de inaugurar la renovadaa sala de prensa y coincidiendo con el Día Mundial de la Libertad de Prensa.
Un debate con la participación de un juez y tres periodistas. Una iniciativa de la que, probablemente, deberían tomar nota muchos políticos, porque quizás este tipo de acciones les recuerde que la clase política históricamente es una de las mayores promotoras del bulo, de lanzar al aire muchas noticias que solo venden humo, porque no se llegan a cumplir nunca. No voy a caer en el error de enumerar las muchas historias de este tipo que se me ocurren en este momento, porque, como lo hizo el periodista rectificado anteriormente, caería, seguramente, en algunas desinformaciones por no haberlas contrastado.
Según datos del Eurobarómetro, el 40% de los españoles no identifica las Fake News, o noticias falsas que se distribuyen por dispositivos móviles, portátiles o tablets en las redes sociales. Los españoles, como el resto de las personas en el mundo, no estamos exentos de este tipo de noticias. Como se expuso entre los ponentes del debate, “las redes sociales o los servicios de mensajería instantánea son, sin duda, herramientas que contribuyen a la difusión de este tipo de bulos. De ahí que sea importante saber identificarlos y evitar su propagación ya que, hoy en día, todos, incluidos los niños, disponemos de un aparato electrónico al que nos llegan muchas de estas desinformaciones”.
El debate puso de manifiesto que este tipo de noticias “no son un fenómeno nuevo, pero sí se han visto amplificadas por el entorno digital, aunque sí se advirtió que “las redes sociales han supuesto un salto cualitativo”, según la periodista Norián Muñoz, que aportó ejemplos concretos de desinformación que no llegan a convertirse en noticia por falta de verificación. Línea en la que debatió el tema Carlos Enrique Bayo, situando las fake news en un contexto histórico, afirmando que “son más antiguas que la demagogia”.
Estas noticias son un elemento más de propaganda y transformación del sistema mediático en la era digital y de la inteligencia artificial. Por lo tanto, deberemos poner especial atención en que este tipo de noticias están más presentes que nunca, y que no son nuevas. Desde el nacimiento de la prensa ha habido propaganda, artículos sensacionalistas y titulares que llevan al engaño. Aunque, en la actualidad, con la expansión de Internet y las redes sociales, las fake news se difunden a mayor velocidad y de forma más generalizada.
Noticias que se pueden dividir en tres tipos comunes: titulares falsos, como estrategias más usadas para generar lo que se conoce como clickbait; la desinformación con noticias inventadas que se publican en redes sociales y medios pseudoperiodísticos para que los lectores las difundan con la gente de su alrededor; El contenido viral, cuando una información se hace popular, y se distribuye en masa por las plataformas de manera rápida y masiva y artículos satíricos, cuando los medios utilizan formatos con humor haciendo de la noticia una sátira de la actualidad.
Son muchos los políticos que se han pronunciado a favor de la lucha para combatir la desinformación. Aunque, desgraciadamente, es la política la mayor generadora y la que más constituye a una de las mayores preocupaciones entre los ciudadanos de los países democráticos. Porque la desinformación no contiene necesariamente noticias falsas, sino que pretende distorsionar la realidad mediante contenido manipulado y erosión a la estabilidad de los ciudadanos y sus instituciones. La información dañina, manipulada, coordinada e intencionada socavan los intereses comunes. Mezcla esa verdad y ficción con la que se difunden discursos y emociones manipuladas que crean confusión.
El sistema político quiere impulsar muchas medidas en coordinación con la Unión Europea, pero el ciudadano desconfía de estas acciones porque no se practica lo que se predica. Una máxima que exhorta a la coherencia entre las palabras y las acciones, porque políticamente no se ejerce de acuerdo a los nos enseñan o exigen.
Seres que habitaban la Luna
Hay quienes sitúan que la primera fake new de la historia contemporánea fue publicada por el periódico neoyorquino ‘The Sun’ en 1835 al informar de seres que habitaban la Luna. La noticia causó un enorme impacto en EEUU gracias a tres factores: la aparición de las prensas de alta capacidad, la caída del precio de los periódicos (la penny press), y la llegada de los nuevos medios de transporte que superaban la velocidad de los caballos por primera vez en la historia: los trenes y los barcos de vapor. Esos factores ayudaron a difundir a gran escala una información falsa y sensacionalista bajo el disfraz de una noticia verdadera.
Desde hace algunos siglos se conoce que la Luna es un lugar inhóspito, aunque en el pasado se haya fantaseado con encontrar vida extraterrestre o, mejor aún, que esta nos visite en la Tierra. Pero El «Gran Engaño de la Luna» de 1835, con una serie de seis artículos publicados por ‘The Sun» de Nueva York que falsamente informó sobre el descubrimiento de vida en la Luna supuso un antes y un después sobre la Fake News, a pesar de que entonces no tuvieron internet como elemento de difusión y propagandístico.
No sabemos si con la mucha información que hoy tenemos sobre todo lo que acontece en nuestra vida, una noticia como la de ‘The Sun’ habría recorrido el mundo como lo hizo entonces por todos los medios de comunicación, aunque lo que probablemente ahora imaginamos es que su difusión habría corrido de forma más rápida y malintencionada por todas las redes sociales del mundo. Por eso es muy importante que, como aconsejan los expertos, estemos atentos para detectar y combatir las Fake News.
Tómate tu tiempo para leer con detenimiento y sentido crítico los artículos -como este por ejemplo– o las informaciones y noticias, para comprobar la veracidad de lo que leemos. Evitaremos reacciones emocionales si desde un inicio desconfiamos sobre su impacto. Y, sobre todo, si contrastamos las informaciones, porque las veraces, en estos momentos, suelen ser publicadas y ampliamente argumentadas por varios medios a la vez.




