Teresa Villagrán González, presidenta de la Colla de Gegants de Salou, ha pronunciado este lunes el pregón de la Festa del 30 d’Octubre en el salón de plenos, con el que ha dado inicio a los actos de la celebración. Vinculada a la cultura popular del municipio, al que llegó a mediados de los años noventa, Villagrán ha asumido el encargo con «mucha emoción, orgullo y un poco de nervios», porque, como ella misma resume, «siento mucho Salou, lo llevo dentro».
Villagrán lleva cuatro años en la Colla de Gegants, aunque su relación con los gigantes empezó mucho antes, cuando los veía desfilar por las calles y pensaba que algún día también podría llevar uno. Su oportunidad llegó de manera inesperada, cuando una de las portadoras de la Gralleta, la gegantona que toca la gralla, se mareó durante una salida y no había nadie más disponible para sustituirla.
«Me temblaban las piernas, pero lo hice. ¡Ya era portadora!», recuerda. Así pasó de acompañar a la agrupación a ponerse bajo las figuras, una experiencia que le permitió dar el paso que llevaba tiempo imaginando. La Gralleta pesa 19 kilos. También ha probado el Pepot, el gigante manotes, aunque reconoce que le impone más respeto por su balanceo.
Desde la presidencia, Villagrán ha impulsado nuevas iniciativas para acercar la entidad a los vecinos y facilitar la incorporación de nuevos miembros. La colla cuenta actualmente con una cuarentena de integrantes de entre cuatro y 65 años, y recibe a personas interesadas en participar invitándolas a probar una primera salida para conocer de cerca la actividad.
«Hay gente que se acerca para preguntar cómo puede formar parte y nosotros los invitamos a hacer una primera salida para que lo prueben y vean si les gusta», explica. La agrupación también visita las escuelas para que los niños conozcan los gigantes y puedan experimentar qué supone llevarlos. En estas actividades participan el Pepot, la Gralleta y el Pantabrut.
«Parte de una gran familia»
Para Villagrán, la colla es mucho más que una entidad dedicada a las figuras festivas. «Es cultura, es tradición… Lo hacemos todo por el pueblo», afirma. Aunque la mayoría de sus integrantes son de Salou, la agrupación también reúne a personas de Vic, Barcelona, Cambrils y Tarragona.
La presidenta destaca especialmente el vínculo entre los miembros de la entidad. «Yo no sería nadie sin los miembros de la colla. Siento una gratitud enorme hacia todos ellos. Formar parte de la colla es formar parte de una gran familia», señala.
Entre los momentos que recuerda con más satisfacción destaca la primera actuación que organizó la agrupación, hace tres años, cuando consiguieron sacar todos los gigantes a la calle. La preparación requirió un esfuerzo importante y tuvieron que buscar ayuda fuera de la entidad, pero la iniciativa acabó siendo un éxito.
La colla también ha trabajado en la conservación de sus figuras. Ha restaurado los pescadores Ramon y Maria del Mar y ha arreglado varios vestidos, especialmente el de la Gralleta, que luce la camisa de rayas, la faja y la falda negra características de los miembros de la agrupación, además de una pulsera con los colores de Salou. Entre los próximos proyectos están la restauración del rey Jaume I y la reina Violant d’Hongria, dos de las figuras que forman parte del imaginario festivo local.




