Un estudio internacional ha identificado a una familia, formada por una madre, un padre y su hija, que vivió hace más de 1.300 años en Cambrils. El hallazgo se ha producido en el yacimiento arqueológico de Els Masos mediante el análisis del ADN de restos humanos. En La Mineta, otro yacimiento del municipio, los investigadores han identificado a dos individuos que eran hermanos.
Los resultados forman parte de una investigación publicada en la revista científica Cell que ha analizado 243 genomas antiguos de 31 yacimientos arqueológicos para reconstruir la historia genética de la península Ibérica entre los siglos I y VIII. En el estudio han participado los investigadores del Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social (IPHES-CERCA) Juan Ignacio Morales y Josep Maria Vergès.
Las muestras de Els Masos y La Mineta, junto con las de los alrededores de la Torre Bargallona, también en Cambrils, forman parte de los materiales conservados en el Museu d’Història de Cambrils, que ha colaborado en la investigación.
El estudio también ha permitido identificar un parentesco de primer grado entre dos individuos de la villa romana de Els Castellets, en la Canonja. Estos hallazgos muestran cómo el análisis del ADN antiguo permite reconstruir relaciones familiares concretas a partir de restos arqueológicos.
Roma transformó la genética de la península Ibérica
La investigación concluye que la incorporación de la península Ibérica al Imperio romano provocó una transformación genética mucho más profunda que las migraciones posteriores de suevos, alanos y visigodos.
Entre los siglos I y IV, las poblaciones peninsulares presentaban una diversidad genética mayor que las comunidades de la Edad del Hierro, con una presencia significativa de ascendencia de la Mediterránea oriental y del norte de África. Este cambio estuvo relacionado con los movimientos de población procedentes de distintos territorios del Mediterráneo durante el periodo romano.
En cambio, la contribución genética de los grupos que llegaron durante la Antigüedad tardía se situó entre el 12 % y el 22 %, según la región y el contexto social analizado. Los resultados evidencian que las transformaciones políticas y culturales no siempre fueron acompañadas de cambios demográficos de la misma magnitud.




