El alcalde de Salou, Pere Granados, ha visitado este jueves la ciudad italiana de Grosseto, capital de la Maremma (Toscana), para avanzar en el hermanamiento de ambas ciudades. El acto central de la jornada ha tenido lugar este mediodía en el salón de plenos del Ayuntamiento de Grosseto, donde los alcaldes de ambos municipios han firmado una Carta de Intenciones, un documento que expresa la voluntad de formalizar un futuro hermanamiento una vez finalizados los trámites correspondientes.
El texto establece que Grosseto y Salou manifiestan su voluntad de suscribir un instrumento oficial de cooperación institucional y que esta Carta de Intenciones representa el primer compromiso formal para que ambas ciudades inicien una relación estable basada en la colaboración institucional, el intercambio de experiencias y la promoción conjunta de proyectos de interés común.
El alcalde, Pere Granados, ha afirmado que Salou y Grosseto “comparten una clara vocación mediterránea, una apuesta decidida por la sostenibilidad, la calidad turística, la innovación y la preservación del patrimonio”.
Además, ha explicado que la Carta de Intenciones “permitirá impulsar proyectos conjuntos en ámbitos como el turismo sostenible, la cultura, el deporte, la educación, la innovación empresarial, la protección del medio ambiente y la cooperación institucional”.
Granados ha insistido, sin embargo, en que esta colaboración debe traducirse en beneficios reales para la ciudadanía, haciendo especial hincapié en los futuros intercambios deportivos, culturales, educativos y económicos entre ambas ciudades.
El alcalde de Grosseto, Antonfrancesco Vivarelli Colonna, y el presidente de la Asamblea Municipal, Fausto Turbante, ya visitaron Salou hace unos meses. El próximo encuentro institucional servirá para formalizar definitivamente el hermanamiento entre Salou y Grosseto.
Grosseto, con cerca de 83.000 habitantes, es la capital de la Maremma toscana y está situada a pocos kilómetros de la costa del mar Tirreno. La ciudad conserva un importante patrimonio histórico, especialmente sus murallas renacentistas, y constituye la puerta de entrada a uno de los espacios naturales más valiosos de Italia. Cada año recibe más de un millón de visitantes, consolidándose como uno de los destinos emergentes del turismo sostenible italiano.
En 2024, la Comisión Europea distinguió a Grosseto con el título de “Ciudad europea pionera en turismo verde e inteligente”, en reconocimiento a sus políticas de sostenibilidad, innovación y desarrollo turístico responsable.




