Secció patrocinada per Repsol i l’Associació d’Empresaris d’Hostaleria de la província de Taragona (AEHT)


El restaurante La Goleta celebra este año su 40 aniversario a los pies de la playa de los Capellans de Salou. Abrió sus puertas el 15 de marzo de 1986, dos años y medio después que su «hermano mayor», el chiringuito Playamero, situado al lado. «Me gusta decir que somos una marisquería, con pescado procedente cada día de la lonja de Tarragona y con marisco que nos llega del municipio gallego de O Grove. La carta no es muy extensa, así que, para que la experiencia sea buena, es clave dejarse aconsejar», explica el gerente de La Goleta, Nacho Ureña.
La Goleta es un emblema culinario de la Costa Dorada. «No pasa cada día que un restaurante cumpla cuatro décadas de vida. La propiedad y los trabajadores estamos muy contentos, sobre todo porque durante todos estos años se ha alcanzado un objetivo claro que se fijó La Goleta al abrir sus puertas: ser un restaurante de referencia en el territorio», señala Ureña.

La celebración de este aniversario, asegura el gerente, es «cada día con los clientes, recordando momentos vividos aquí, celebraciones especiales o comidas que quedan guardadas en la memoria o en el paladar».
Una de las personas que contribuyeron al crecimiento de La Goleta es Emilio Vicente Navarro, copropietario ya jubilado. «Es un referente para mí, un mito. Haber tenido la oportunidad de trabajar casi una década con él aquí en la casa fue mejor que un máster. Lo que aprendí con él no tiene precio», comenta Ureña.
El gerente cuenta que ha intentado continuar con su hoja de ruta, introduciendo pequeños cambios o adaptaciones a los nuevos tiempos, como incorporar una carta para veganos o permitir la entrada de mascotas. «La sombra de Emilio es alargada y, aunque está jubilado, muchos clientes se acuerdan de él y nos preguntan por él», dice.

La propuesta gastronómica de La Goleta se basa en «servir producto fresco de primera calidad en un restaurante con vistas a una de las mejores playas urbanas de toda la Costa Dorada, la de los Capellans de Salou».
El equipo del restaurante es uno de sus pilares fundamentales. «Hay un buen grupo de profesionales que llevan muchos años trabajando aquí. Uno de los cocineros, José Antonio, se ha jubilado después de 35 años entre estos fogones. Es fundamental conocer a los clientes, saber si prefieren esta mesa o aquella, si quieren una copa de cava de bienvenida o si son más de vermut… Tenemos presentes todas estas particularidades», explica Ureña.

A lo largo de estas cuatro décadas se han producido todo tipo de anécdotas. «En las grandes épocas de la discoteca Pacha de La Pineda, había DJ que incluían en sus contratos que tenían que venir a comer o a cenar a La Goleta. Otras historias también son muy simbólicas: parejas que celebraron aquí su banquete de boda y que han vuelto a celebrar de nuevo su aniversario de boda. Tenemos la suerte de que La Goleta es un restaurante de generaciones: aquí vienen los abuelos, los padres, los hijos y ahora los nietos», cuenta Ureña.
El restaurante tiene una clientela diferenciada en verano y en invierno. «En invierno tenemos mucha gente de Salou, Tarragona, Lleida, aragoneses y vascos. Y en verano, evidentemente, es mucho más diversa», concluye el gerente.




