El edificio de la antigua aduana de Salou ya está casi listo. Este verano reabrirá como un apartahotel con 121 apartamentos turísticos después de que el terreno estuviese más de 15 años vallado y abandonado por conflictos urbanísticos entre la empresa propietaria, Amsamar, y el Ayuntamiento. Los locales comerciales no abrirán todavía, a la espera doperadores que los gestionen.
Las obras comenzaron en 2022 y están prácticamente acabadas, aunque Amsamar no concreta una fecha exacta de la apertura.
El edificio cuenta con tres plantas superiores para los apartamentos; una planta baja con una docena de locales comerciales y un aparcamiento soterrado de dos plantas, con 136 plazas, que funcionará de forma separada del negocio turístico. En la cubierta hay una piscina y una azotea con vistas al mar.
El inmueble se pondrá en marcha justo veinte años después del derribo del original, construido a principios del siglo XIX. El conflicto se inició tres años antes, en 2003, cuando el Ayuntamiento aprobó un nuevo Plan de Ordenación Urbanística Municipal (POUM) y cambió el uso del solar, que pasó de hotelero a residencial. Los propietarios interpusieron un recurso contra el consistorio.
El alcalde de Salou, Pere Granados, asegura que la rehabilitación de este “edificio histórico y emblemático” se ha llevado a cabo de una manera “totalmente fidedigna”. “Este equipamiento será un referente no solo en Salou y la Costa Daurada, sino en España y Europa, porque lo han construido muy bien”, considera.




