Albert Canadell es el presidente a la asociación hotelera de la Federació Empresarial d’Hostaleria i Turisme de la provincia de Tarragona (FETH) desde el pasado mes de junio. Es diplomado en Dirección Hotelera por la Universitat Autònoma de Barcelona y acumula más de veinte años de trayectoria directiva e internacional en la gestión de activos y fondos de inversión hoteleros. Desde 2021 es director general de Grupo Blaumar en Salou.
¿Cómo va la temporada?
Está siendo un buen año, pero no extraordinario. Nos está costando llegar a las cifras de 2025, que fue muy buen año. El objetivo es, al menos, repetirlas.
¿Por qué está costando?
Que haya sido año de Mundial de fútbol influye. En ciertos mercados emisores hemos notado un pequeño repunte de las reservas a medidas que las respectivas selecciones quedaban eliminadas. Otro factor es el cambio climático: cada vez hace buen tiempo en más sitios y no hay esa necesidad de ir a en busca de un buen clima. Además, cuando los medios extranjeros informan de que en España hay una ola de calor y muestran un termómetro a 45 grados y gente bañándose en las fuentes en Córdoba, aunque no sea la Costa Daurada, donde tenemos temperaturas más suaves, los visitantes prefieren venir más tarde, en septiembre, por ejemplo.
La temporada se alarga.
Sí, en la Costa Daurada y las Terres de l’Ebre estamos siendo capaces de alargar cada vez más la temporada, principalmente también por la diversificación del perfil de cliente que llevamos ya tiempo buscando. Hemos hecho una apuesta muy fuerte por el turismo deportivo con la organización de grandes eventos como la Mare Nostrum Cup. En cuanto al golf, Infinitum está haciendo un buen trabajo y, si todo va bien, el año que viene volverá a abrir Bonmont en Mont-roig del Camp. La temporada de golf se complementa muy bien porque es en primavera y otoño y nos ayuda a que haya establecimientos abiertos durante más tiempo.
Otro ejemplo de desestacionalización es PortAventura.
PortAventura lleva muchos años con un centro de convenciones espectacular, que desde abril hasta junio y de septiembre a noviembre tiene una gran actividad. Cada vez hay más empresas interesadas en realizar eventos allí, en parte por la proximidad con Barcelona, donde ha habido una saturación.
¿Los franceses y británicos siguen siendo los mercados extranjeros más importantes en la Costa Daurada?
El mercado francés ha bajado desde los Juegos Olímpicos de París (2024) y ha sido superado por el de las islas: Reino Unido e Irlanda. El aeropuerto de Reus juega aquí un papel clave, porque prácticamente el 70-80 % de sus conexiones son con Reino Unido e Irlanda. El turoperador inglés Jet2holidays lleva tres años incrementando las plazas disponibles en el aeropuerto de Reus y opera desde mediados de marzo, lo que nos ayuda a empezar un poco antes la temporada. Además, easyJet Holidays, que dejó de volar en Reus, volvió el año pasado y este 2026 ha incrementado las plazas porque está teniendo una buena aceptación.
¿Los alojamientos están preparados para abrir más tiempo?
A nivel laboral, estamos preparados. Nuestro reto principal es consolidar las plantillas, poder ofrecer trabajo cuanto más tiempo, mejor. Eso permite que la gente vea que también puede ganarse la vida en el sector turístico, y concretamente en el hotelero. Pero, a la vez, nos encontramos con el problema de que cuesta encontrar personal preparado y hay que dedicar mucho tiempo a la formación para poner en valor los oficios de nuestro sector. Hemos demostrado con hechos que se puede trabajar en la hostelería y vivir muy bien.
¿Cómo ve el proyecto de Hard Rock? Sigue parado y sin previsión de que arranque.
Desde la asociación hotelera consideramos que sería un proyecto clave para conseguir, de una vez por todas, desestacionalizar la temporada, poder ofrecer una temporada íntegra durante todo el año. Reforzaría el turismo de congresos y convenciones, que es precisamente el que tiene mayor capacidad de crecimiento. Pero, por desgracia, una vez más los intereses centralistas del Govern en Barcelona han afectado y siguen afectando a la viabilidad de este proyecto. Hay pocos proyectos que, a nivel del territorio, hayan conseguido el grado de consenso de Hard Rock, con cámaras de comercio, ayuntamientos e incluso todos los partidos parlamentarios, a excepción de dos, que apenas tienen representación: En Comú y la CUP. Van pasando los años y vamos perdiendo oportunidades. Es una lástima.
Lo que sí está al caer es el eclipse.
Bienvenido sea, pero no tiene una afectación directa en las reservas, ya que cae en plena temporada álgida, en la que prácticamente todos los alojamientos tenemos buenas ocupaciones cada año. Otra cosa es si, en vez de ser el 12 de agosto, hubiese sido en mayo… Sobre todo beneficiará a los destinos de interior y a la restauración.
Usted preside la asociación hotelera desde junio. ¿Cómo afronta su mandato?
Nos gustaría ser capaces de explicar las bondades de la industria del turismo. Trabajar en la hostelería y en el turismo, en general, no es sencillo. Cuando todo el mundo tiene vacaciones es cuando más trabajo tienes. Por eso, si no lo haces desde la pasión o desde la convicción de que te gusta trabajar en esta industria, no podrías hacerlo.
¿Es un sector estigmatizado?
En los últimos años hay un falso debate alimentado por la turismofobia que está estigmatizando una industria que, como nos gusta decir a veces, es la industria de la felicidad. Acogemos a quienes nos visitan y no hay nada más bonito que ser acogedores. No somos una industria que pueda deslocalizarse, sino todo lo contrario: estamos donde estamos y nuestra voluntad es preservar el territorio donde estamos, ponerlo en valor y hacer que la gente venga a visitar y conocer nuestro entorno. Probablemente somos quienes más estamos interesados en dar a conocer la riqueza de nuestro territorio.
En cierto modo, ¿eso les perjudica como sector?
Somos una industria autóctona, con prácticamente el 100 % de los trabajadores de la provincia de Tarragona, pero como no nos podemos deslocalizar no recibimos ciertas ayudas. Nosotros estamos aquí y seguiremos aquí. Nuestra obsesión es poner en valor la belleza del territorio y los oficios de la hostelería.




