
Es probable que mientras el Eurofighter, ese avión de combate polivalente, bimotor y de alta maniobrabilidad, rompa el cielo de Salou durante la exhibición de esta tarde, los miles de seguidores que se darán cita junto al mar se pregunten quién pilota ese monoplaza que puede alcanzar hasta 2.000 kilómetros a la hora con un sonido que hace temblar los cristales de las casas.
Es difícil de entender que dos militares tan jóvenes, Juan Bengoechea, de 34 años, y Jaime Molina, de 29, vayan a los mandos de esos eurocazas que con tanta pasión esperan ver volar los aficionados a la aviación. Juan, comandante, luce sobre sus hombros la estrella de 8 puntas; y Jaime, capitán, tres estrellas de seis puntas. Ambos llevan también con orgullo un escudo del Ejército del Aire y del Espacio, que muestran con una gran amabilidad a los cientos de personas que desde dos horas antes aguardan pacientemente fila para que les firmen el poster que les regalan.
Juan, el más veterano de los dos pilotos, lleva cuatro años en la escudería del Eurofighter. Para Jaime, que ya estuvo en la pasada edición en Salou, este es su segundo año. Ambos son madrileños y pertenecen al Operativo en el Ejército del Aire y del Espacio en la base de Albacete (Ala 14). Este domingo serán protagonistas en la exhibición aérea que pondrá el colofón a la Festa del Cel, con aviones de todo tipo entre las 11.00 y las 15.00 horas.
El Eurofighter (literalmente eurocaza tifón) fue diseñado y construido por el consorcio de empresas europeas Eurofighter GmbH, creado en 1983 y compuesto por las compañías Airbus Group, BAE Systems y Alenia Aeronautica. Un proyecto en el que España forma parte desde 1985, que es el único avión de combate moderno que tiene líneas de montaje., y que cada socio del proyecto ensambla sus propios aviones, aunque construye las mismas partes de todas las aeronaves que se producen.
«Todo controlado»
Un monoplaza que cuando se ve en el aire, a esas velocidades y maniobras, uno se pregunta que se debe sentir allí arriba. “No hay tiempo para pensar en lo que puedes sentir. Estamos tan concentrados que no podemos pensar en otra cosa que en la maniobra a realizar”, dice el comandante Juan. Son conscientes de lo que se espera de ellos y que todo ha de salir perfecto. “Está todo controlado”, dice.
Por cierto, que el despegue y aterrizaje se hace en el aeropuerto de Reus. Lo que es de imaginar que en los 8 segundos que dura el despegue, tras recorrer 700 metros antes de levantar morro, el aparato ya se encuentra sobrevolando la ciudad de Salou. Un caza que se alinea en la pista y se detiene por completo, después de un aterrizaje que suele considerarse técnicamente más difícil de dominar y requiere habilidades más refinadas por parte del piloto, aunque el despegue esté catalogado como un momento de gran tensión y riesgo crítico.
Unas maniobras que son la antesala y colofón de la atención de miles de personas que esperan junto a la playa las peripecias de estos dos jóvenes pilotos que esta mañana no han pasado desapercibidos durante la firma de posters que ellos mismos han regalado.

Desde las nueve de la mañana, Óscar, un seguidor por las redes de ambos pilotos, hacía cola con un póster personalizado en el que Juan y Jaime han plasmado su firma junto a las de otros pilotos que ya habían firmado. “Me apasiona este mundo de la aviación y por eso he querido ser el primero en estar aquí”, ha dicho Óscar. El primero de cientos de personas, porque la cola a la hora de la firma, las once de la mañana, probablemente tenía más de 300 metros.
Junto a Óscar, la pequeña Ilia, de 11 años, y su madre, Montse, también han llegado temprano al Passeig Jaume I. “Venimos porque nos gusta la flota aérea militar en general, pero nos apasiona el Eurofighter. El abuelo, desde toda la vida, nos ha contagiado este amor por la aviación que él sentía. Es maravilloso poder contar con unas naves así”, comentan.
Lástima que la organizadora del evento haya sido tan desagradable y poco empática con quienes cubríamos la información del acto. Pero es lo que hay.




