Salou ha inaugurado el nuevo Parc del Pla de Maset i el Bosc de la Duna Gran, “un museo al aire libre” que recrea el pasado agrario del municipio durante los siglos XVIII y XIX. Según el consistorio, esta actuación ha permitido ordenar el espacio, preservar los valores ambientales del Bosc de la Duna Gran —un gran arenal que forma la duna fósil mejor conservada de Catalunya—, reforzar la conservación de las especies autóctonas y recuperar elementos de la arquitectura popular de piedra seca, como márgenes tradicionales y una barraca.
El Parc del Pla de Maset, ubicado en Cap Salou, se ha configurado a partir de dos itinerarios complementarios. El primero, de unos 500 metros, discurre íntegramente por pasarelas de madera y ofrece una aproximación más cómoda al espacio; mientras que el segundo es un recorrido circular de unos 1.000 metros por el entorno del Bosc de la Duna Gran y permite descubrir su diversidad ecológica y los elementos patrimoniales recuperados.
La visita se complementa con un mapa ilustrado, paneles informativos, imágenes históricas, locuciones en varios idiomas y puntos de interpretación con códigos QR.
Lagartija cenicienta
“Los trabajos también han contribuido a proteger un ecosistema de gran valor ambiental, con especies representativas como la lagartija cenicienta, así como flora propia de los ambientes dunares mediterráneos. También se han recuperado olivos centenarios procedentes de antiguas fincas agrícolas del municipio”, explica el alcalde, Pere Granados.
Además, el proyecto ha hecho visibles algunos de los vestigios del Salou más agrícola. Entre ellos destacan los restos del maset que da nombre al espacio, una barraca de piedra seca restaurada y diversos márgenes tradicionales que explican la importancia que tuvo el sector primario en esta zona del municipio.
Cepas vinculadas al territorio
Uno de los elementos más singulares del proyecto es la recuperación de las antiguas variedades de vid vinculadas históricamente al territorio y, especialmente, a Salou, con cerca de un millar de cepas de las variedades ancestrales ‘pàmpol girat’ y ‘escanyagós’. Esta viña está calificada como experimental y se convertirá en un espacio de investigación enológica, que servirá para estudiar la capacidad de adaptación de estas variedades a los efectos del cambio climático.




