El Ayuntamiento de Vila-seca no tiene intención de eliminar las plazas de aparcamiento de pago, azules y verdes, que ha implementado este verano pese al revuelo que han generado entre propietarios de segundas residencias. “Es un modelo que ha venido para quedarse”, asegura el alcalde, Pere Segura, a La Vila.

Segura argumenta que, con este sistema de estacionamiento, La Pineda “se equipara a otras ciudades que tenemos alrededor”, aunque considera que, “como cualquier otro servicio, puede estar sujeto a mejoras en caso de ser necesario”.

De las 3.933 plazas de aparcamiento, 1.171 son azules y están, principalmente, en primera línea de mar; y las otras 2.792, en las calles interiores y los parkings de Pacha y Amadeu Vives, son verdes. Este sistema entró en vigor el 15 de junio y durará hasta el 15 de septiembre.

El horario de funcionamiento es de 10.00 a 21.00 horas, de lunes a domingo. Los empadronados en el municipio pueden estacionar en las zonas verdes de manera gratuita, mientras que los propietarios de segundas residencias pueden adquirir abonos de 20 euros para aparcar siete días consecutivos.

Esta diferencia ha enfadado a los visitantes que tienen una vivienda en La Pineda. Piden disponer de los mismos privilegios que los residentes y no pagar por estacionar, y se han mostrado beligerantes: han cortado el tráfico en el paseo Pau Casals en dos ocasiones este verano para protestar. Aseguran sentirse “discriminados”.

En cambio, los empadronados en Vila-seca se muestran, en general, favorables a las plazas de aparcamiento regulado.

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