El sector de la pesca artesanal asegura que vive “una situación cada vez más crítica” debido al aumento de los ataques de delfines sobre las artes de pesca. Los pescadores de artes menores del puerto de Cambrils denuncian pérdidas económicas insostenibles provocadas por unos episodios que se repiten con creciente frecuencia: los cetáceos localizan las redes caladas, rompen los aparejos para alimentarse de las capturas y dejan a los profesionales sin producto, con los equipos destrozados y, en muchos casos, sin posibilidad de salir nuevamente al mar.
El problema afecta a las embarcaciones de pequeña escala, cuya actividad depende de márgenes económicos reducidos y de una operativa diaria muy sensible a cualquier incidencia. Cada ataque supone una doble pérdida: desaparece el pescado capturado, que debía convertirse en ingresos para las familias pescadoras, y quedan dañadas o inutilizadas las redes, cuyo coste de reparación o sustitución puede resultar inasumible.
“Perdemos la venta del día y además debemos asumir el coste de reparar las artes. Las jornadas enteras de trabajo que acaban en pérdidas están siendo constantes”, explican los pescadores cambrilenses.
Los delfines han aprendido a identificar las redes como una fuente fácil de alimento. Cuando encuentran pescado atrapado, acceden a las capturas rompiendo los aparejos. El resultado es devastador para muchos profesionales del mar: capturas consumidas, artes rasgadas, horas de trabajo desperdiciadas y una creciente incertidumbre sobre la viabilidad futura de su actividad.
Los pescadores insisten en que no se trata de un enfrentamiento con la fauna marina ni de una oposición a la conservación de las especies protegidas y reconocen el valor ecológico de los cetáceos.
En este sentido, reclaman que las administraciones impulsen medidas urgentes y eficaces que permitan compatibilizar la conservación ambiental con la continuidad de la pesca artesanal, acciones inmediatas que den respuesta a los crecientes ataques vividos desde 2019.
Entre las posibles soluciones, plantean ayudas económicas ágiles para compensar los daños sufridos, permisos alternativos como cuota de emperador con palangre de superficie, un aumento de capturas del atún o una mayor inversión en investigación aplicada que permita reducir la interacción entre cetáceos y actividad pesquera.
“Entendemos que los delfines deben protegerse, pero los pescadores también necesitan una solución. No podemos seguir trabajando así”, concluyen.




