Un vampiro se cruza con un zombi, una criatura alada avanza entre familias y la familia Addams se abre paso entre móviles que buscan inmortalizar su aparición. Salou cambió ayer de aspecto con la celebración de Salouween.
La Salouween Parade salió del Teatre Auditori y recorrió la Via Roma y la calle Barcelona hasta desembocar en el paseo Jaume I, donde vampiros, dráculas, muertos vivientes y personajes fantásticos recibieron la bienvenida de un esqueleto gigante. Resultaba difícil distinguir a los integrantes de la comitiva del público que también había decidido caracterizarse.
Las entidades locales también participaron en el desfile. Los Gegants de Salou dejaron atrás su imagen habitual para incorporarse al universo de Halloween, mientras que el grupo Destroy Silence contribuyó a la animación.

Entre los niños, la reacción ante los personajes seguía un patrón reconocible: primero observarlos desde cierta distancia, muchas veces agarrados de la mano de sus padres, y después, cuando la curiosidad vencía al miedo, acercarse para hacerse una fotografía. El susto inicial acababa así transformado en una sonrisa.
La plaza del Carrilet fue otro de los puntos de encuentro de la jornada, con actividades infantiles,un espacio de maquillaje en el que los pequeños pudieron convertirse en monstruos y animales terroríficos, chocolate caliente, coca y castañas.
La celebración se extendió también al Salouween Street del paseo Jaume I, el mercado temático instalado en la plaza Bonet y el Esplai de la Gent Gran. Una jornada en la que Salou recuperó la fiesta aplazada una semana por el accidente ferroviario de Urda y en la que Halloween encontró su escenario en plena calle.




