El hombre que increpó alcalde de Salou, Pere Granados, en el pleno municipal de junio no podrá acercarse a él a menos de 200 metros durante un año. Un juzgado de Tarragona ha dictado una orden de alejamiento que le impedirá también acercarse al domicilio y al lugar de trabajo del alcalde y le prohíbe asistir a las sesiones plenarias.
Granados denunció ante los Mossos d’Esquadra que el hombre intentó “alterar” el desarrollo del pleno municipal del mes pasado “con una actitud desafiante, peligrosa y violenta”. La Policía Local tuvo que intervenir y expulsarlo del salón de pleno ya que, según el consistorio, “protagonizó una tentativa de agresión contra el alcalde”.
Debido a este suceso, el Ayuntamiento reforzará la seguridad y exigirá a las personas que acudan de público a los plenos que se acrediten previamente y se identifiquen antes de entrar. También incrementará presencia policial durante las sesiones.
Según el consistorio, estas medidas tienen como objetivo “garantizar la seguridad institucional, proteger a los representantes públicos y asegurar que las sesiones plenarias, máxima expresión de la vida democrática municipal, puedan desarrollarse con normalidad, respeto y las garantías necesarias para todos”.
«La política no se puede convertir en un espacio para el insulto, los ataques personales o la intimidación», señala Granados.




