Hay exposiciones que terminan cuando se desmontan sus obras. Y hay otras que, en realidad, comienzan entonces. ‘Els mars que abracen Corea del Sud’, la exposición que el fotógrafo iraní Michael Kazemi presenta estos meses en la Torre del Port de Cambrils, pertenece a esta segunda categoría.
Kazemi, nacido en Irán y residente desde hace años en Busan, Corea del Sur, llegó a la fotografía inicialmente como una afición. Con el tiempo, aquella curiosidad se convirtió en una forma de mirar y de contar el mundo. Fotógrafo y cineasta, ha desarrollado buena parte de su trayectoria en Corea, donde ha trabajado tanto en fotografía documental como artística y ha participado y comisariado numerosas exposiciones.
Su llegada a Cambrils supuso, sin embargo, una nueva mirada. Acostumbrado a observar y fotografiar su entorno en Corea, Kazemi se encontró con otro paisaje marítimo, otra luz, otras costumbres y otra manera de relacionarse con el Mediterráneo. De aquella visita nace la exposición que ahora podemos contemplar en la Torre del Port.
El título, ‘Els mars que abracen Corea del Sud’, habla precisamente de esa relación. Dos mares separados por miles de kilómetros que, a través de la mirada de un artista, dejan de parecer tan lejanos. La exposición propone un viaje visual en el que el paisaje, la vida cotidiana y la cultura se convierten en puentes entre lugares aparentemente distantes. La muestra, organizada por el Museu d’Història de Cambrils y Cambrils Cultura, puede visitarse hasta el 27 de septiembre.
Pero la historia no acaba en Cambrils. Kazemi se llevará ahora parte de lo que ha encontrado aquí de regreso a Busan. Próximamente presentará allí una exposición fruto de su experiencia en Cambrils: una mirada a nuestra ciudad, a su mar, a sus calles, a sus gentes y a esa cultura mediterránea que él ha podido conocer de cerca. Es, en cierto modo, una devolución. Después de llegar hasta aquí para mirar Cambrils, ahora será Cambrils quien viaje a través de sus fotografías hasta la ciudad donde vive.
Y este intercambio no surge de la nada.
En los últimos años, el arte se ha convertido en uno de los primeros puentes entre Cambrils y Corea del Sur. Una relación que ha ido creciendo a través de exposiciones, artistas y proyectos internacionales y que tuvo uno de sus momentos destacados con la participación de artistas de Cambrils en el Festival Internacional d’Art de Geoje, organizado por el Museu Haegeumgang Theme de Geoje y la Federación Internacional de Cultura y Arte.
En 2025, 45 artistas participaron en aquel proyecto, entre ellos varios artistas de Cambrils. Las obras se pudieron ver previamente en el Centre Cultural de Cambrils bajo el título De Cambrils a Corea del Sud antes de viajar a Corea. Alberto Insa, impulsor de esta conexión artística, participó como representante del jurado internacional del festival que ha dado la oportunidad de exponer de forma individual a varios artistas de Tarragona,tras su reconocimiento artístico.
A partir de estos primeros intercambios, el mapa artístico entre ambos territorios ha comenzado a dibujar nuevas rutas.
En este contexto cobra especial significado el papel del Museu d’Història de Cambrils y de personas como Cinta Mata, responsable de exposiciones del museo y comisaria de diferentes proyectos artísticos. Desde el museo surgió la propuesta de Els mars que abracen Corea del Sud, una exposición que tiene algo especialmente cautivador: no pretende simplemente mostrar Corea desde la distancia, sino conseguir que el visitante sienta que está entrando en otro lugar.
Las fotografías de Kazemi nos transportan. Nos hacen viajar sin movernos de la Torre del Port. Y en ese viaje aparece una coincidencia fundamental: tanto Cambrils como Busan son ciudades profundamente vinculadas al mar.
El mar no es únicamente un paisaje en ambas ciudades. Es una forma de vida, una memoria, una puerta de entrada y de salida, un espacio de trabajo y también un lugar desde el que mirar hacia otro mundo.
Quizás por eso este intercambio resulta tan natural.
Cambrils tiene una larga relación con el Mediterráneo, con la pesca, con el puerto y con todo aquello que sucede alrededor de la línea que separa —y al mismo tiempo une— la tierra y el agua. Busan, por su parte, es una gran ciudad portuaria abierta al mar, un lugar donde también se cruzan personas, culturas e historias procedentes de diferentes lugares del mundo.
Kazemi ha hecho de ese cruce una parte de su trabajo. Ahora, después de su paso por Cambrils, su cámara vuelve a ponerse en movimiento. Esta vez para llevar a Busan una parte de aquello que ha descubierto aquí. Así, una exposición que nació de un viaje se convierte en otro viaje. Las fotografías llegaron desde Corea a Cambrils y ahora las imágenes de Cambrils emprenderán el camino inverso.
Quizás ahí esté la verdadera fuerza del arte: en su capacidad para acercar lugares que están lejos, para permitirnos mirar a través de los ojos de otra persona y descubrir que, detrás de las diferencias culturales, existen paisajes, emociones y formas de vivir que pueden reconocerse.
Primero fue el arte el que cruzó el mar. Ahora lo vuelve a cruzar. Y entre Cambrils y Corea del Sur queda abierto un camino que, como el propio mar, parece no tener fronteras.




