Vecinos de La Pineda achicaban agua de locales, garajes y bajos, mientras algunas calles estaban anegadas por las fuertes lluvias del pasado 6 de octubre. Es una zona propensa a inundarse cada vez que el cielo descarga con fuerza. Para minimizar estas situaciones, el Ayuntamiento de Vila-seca ha reforzado su red de depósitos de laminación con nuevas estructuras de este tipo bajo algunos puntos del nuevo paseo marítimo, que se suman al depósito de gran capacidad que ya existía en el Parc del Perruquet (en la zona de las fuentes).
Estos depósitos funcionan como un gran recipiente o balsa que almacena el exceso de agua cuando llueve intensamente y la libera poco a poco, cuando la red de alcantarillado o los cauces tienen capacidad para absorberla. Su objetivo es reducir el riesgo de inundaciones. Es una medida que emplean municipios costeros para protegerse de los temporales.
Además, La Pineda cuenta con rebosaderos en algunas zonas para liberar el exceso de agua acumulada por la lluvia y una estación de bombeo en la calle Victòria dels Àngels.
Vecinos y comerciantes de La Pineda lamentan los daños que causan las inundaciones cuando se producen episodios de lluvias intensas. El 6 de octubre, el agua entró en algunos de los comercios de primera línea, donde tuvieron que achicar agua durante horas para recuperar la normalidad. También se inundaron aparcamientos particulares y domicilios en bajos de calles como Montserrat Caballé.
El paseo Pau Casals y otras calles perpendiculares, como Hipòlit Lázaro, quedaron cubiertos por un palmo de agua y la Policía Local cortó el tráfico durante unas horas. Otra zona afectada fue el entorno de la Séquia Major, donde los sumideros se desbordaron y el agua llegó al centro cívico y a la escuela Cal·lípolis.




