Fernando Llauradó, conocido en Salou por su larga actividad empresarial y por ser una persona que ha mostrado con orgullo la ciudad a lo largo de los casi ochenta años que ha vivido en ella, ha sido motivo de un homenaje por sus compañeros de Rotary Club Salou. Entidad de la que es fundador hace 31 años.
Una distinción inesperada por él mismo, que se le ha otorgado después de ofrecer una magistral exposición de sus vivencias personales sobre la ciudad que le ha visto crecer como niño, adulto y profesionalmente.
Fernando Llauradó dio muestras de ser historia viva de la ciudad, tal y como se esperaba, ya que es la persona que tiene en sus archivos fotográficos lo momentos más importantes que han pasado en Salou en los más de cincuenta años que ha dedicado a la fotografía. Tras dar una pincelada a la importancia del puerto natural que permitió la partida de Jaume I hacia la conquista de Mallorca, en 1229; la instalación de la primera capilla eclesiástica, en 1766; la canalización del Canal Mas Calvo-Salou, en 1805; la del Faro de Salou, en 1860; el tren, en 1865; la del Carrilet, desde Reus, en 1887 y los movimientos de La Pedrera, que en los años 30 permitieron a brigadas de americanos que había en Salou la extracción de piedras con las que se pavimentaron muchas calles que entonces eran de tierra, entre ellas la carretera que unió a Reus con Salou, o algunas de la ciudad como la calle Barcelona y la calle Mayor.
Fernando, de niño, jugaba al fútbol en la arenosa calle Barcelona, y junto a otros niños de la época, como Esteve Tomás, Bartolomé Royo (presente durante la reunión), Antonio Planas, Salinas o José Maria Llorca, “hicimos travesuras propias de niños. Nos creíamos los reyes de la playa, corriendo como locos y haciendo el indio, o nos situábamos en zonas altas desde las que veíamos gratis las películas que proyectaba el Cine Miramar” en la calle Valencia, alusiones que hicieron sonreír a todos los presentes.
Como se sabe, Fernando Llauradó, que cogió el testigo comercial de su padre, proveniente de Sant Feliu de Guixols, impulsó, en la actualidad con su hijo, los establecimientos Fernans. Negocios enfocados a distintas actividades comerciales, entre ellas la fotografía. Motivo por el que enseñó diversas imágenes que han sido fiel testigo del crecimiento urbanístico, monumental, económico y social de Salou. Al mismo tiempo que hizo una amplia disertación de la historia, desde el asentamiento en esta población de su tío el rector Josep Llauradó, un capellán que, además de hacer diversas obras benéficas, lideró un movimiento en los años cincuenta reclamando por vez primera la segregación con Vilaseca, que fue frustrado por la situación política del momento.
Primeros veraneantes
Fernando dio un repaso a los primeros veraneantes que se instalaron en verano en esta costa, alzando algunas construcciones que aún hoy se mantienen en pie, tales como los chalets modernistas de Casa Salas, en 1917, en la calle Barcelona, los de Casa Bonet, Miarnau, Tous y Huguet. Así como los primeros campings que se abrieron, propiedad de las familias Bartolí, Manchón o del comentado Miarnau, una familia que ha conseguido un imperio económico con la empresa COMSA. Trayectoria económica por la que, por cierto, se le otorgó su nombre a una calle de la ciudad.
Llauradó, además, nombró a personajes que tiene en sus archivos por haber visitado Salou, entre ellos el rey Balduino de Bélgica, así como hizo hincapié en la importancia de que Antonio Pedrol Rius, expresidente de la abogacía española, construyera en Cala Marisca un chalet en primera línea de mar que era visitado en verano por numerosas personalidades de la última década del siglo XX. Hizo mención a la figura del doctor Punset y a la trayectoria del alcalde Pere Molas, que fue el impulsor del Salou turístico, después de que éste visitara la ciudad de Benidorm. Era tanto lo que tenía para exponer que todos coincidieron en que debe haber una segunda parte.
A continuación, los miembros del Club Rotary Salou le otorgaron una placa en reconocimiento a su trayectoria a la entidad, recordada uno a uno de los socios actuales manifestando en una frase la consideración que tienen hacia su compañero. Su esposa, Maribel Cabrera, recibió un ramo de flores en reconocimiento a, “que todo el que triunfa en la vida tiene a su lado una persona que le ayuda a conseguir el éxito”.




