“¿Por qué los propietarios de una segunda residencia en La Pineda tenemos que pagar por aparcar y los residentes en Vila-seca no? Es un agravio comparativo. O pagamos todos o ninguno. Es una vergüenza”, dice Carlos, que tiene un apartamento en La Pineda.
Por segundo verano, todas las plazas de estacionamiento son de pago del 15 de junio al 15 de septiembre, salvo para los empadronados. “Me parece una aberración que los propietarios no tengamos los mismos derechos que los residentes. Pagamos impuestos también”, añade Carlos.
Tras la polémica del año pasado, con varias protestas en la calle, el Ayuntamiento de Vila-seca ha vuelto a activar los parquímetros en La Pineda. El horario regulado es de 10.00 a 21.00 horas, todos los días de la semana. Los residentes pueden aparcar gratis en las plazas verdes y tienen bonificaciones en las azules, mientras que los propietarios de segundas residencias pueden adquirir bonos por 20 euros para estacionar siete días consecutivos en las verdes.
Las tarifas se mantienen como el año pasado: una hora en la zona azul cuesta 1,10 euros (0,55 bonificada) y una hora en la zona verde, 1,20 euros. El tiempo máximo de estacionamiento ha pasado de 4 a 11 horas.
Como novedad, el solar entre las calles Plácido Domingo, Pep Ventura, Victòria dels Àngels y Amadeu Vives también es de pago este verano. Esa zona sustituye a la parte que está en obras por la construcción del Centro Experiencial y de Interpretación Cal·lípolis.

“Me da pena ver que La Pineda se está convirtiendo en un ‘sacadinero’. Hace unos días vino una excursión de un pueblo de Aragón en autobús y le sancionaron dos veces”, explica Miren, que alza la voz en favor de los derechos de los dueños de segundas residencias: “Los que venimos de fuera somos los que mantenemos La Pineda. Los que compramos en sus tiendas, comemos en sus restaurantes…”.
Isabel, que tiene un apartamento desde hace 32 años, asegura que nunca había visto “la playa tan vacía. Los comercios seguro que están notando un bajón de clientes”.
Antonio, dueño de un apartamento en La Pineda desde hace más de 30 años, señala que, “desde la gran decisión del alcalde de cobrar por aparcar” ya no compra nada ni en La Pineda ni en Vila-seca. “Me voy a Carrefour —en Tarragona—. Esa es manera de protestar”, apunta.
“Este verano he optado por ir a comer y cenar menos de restaurante para compensar el dinero que me gasto en aparcar. Viendo cómo están dejando la zona de los hoteles, igual lo que pretenden es echar a todos los que tenemos segundas residencias”, manifiesta otro veraneante propietario.
El Ayuntamiento de Vila-seca asegura que las zonas de aparcamiento de pago sirven para “ordenar y facilitar el acceso al espacio público en una zona que en temporada alta sufre una gran presión”.
No obstante, esta medida causó un gran revuelo el año pasado, con protestas de propietarios de segundas residencias, que cortaron un tramo del paseo Pau Casals para mostrar su descontento. Es una vergüenza que paguemos impuestos, pero no tengamos derecho a aparcar. La Pineda tendría que levantarse”, concluye Vicenta, propietaria de un apartamento.




