Salou ha cambiado. Ya no es el municipio que vivía casi exclusivamente de dos meses fuertes de turismo en verano. Salou es más que un destino de sol y playa para ir en julio y agosto. Quiere visitantes todo el año. Eso de que el paseo Jaume I está vacío en invierno se acabó. Y su estrategia pasa por poner en valor su “historia milenaria”, su patrimonio, su gastronomía y también el sentimiento de pertenencia de sus ciudadanos.
El Teatro Auditorio de Salou (TAS) se llenó el lunes por la noche en una fiesta para presumir de Salou. Un vídeo repasó la historia del municipio, desde su época como puerto natural para los griegos hasta la salida de la expedición del rey Jaume I hacia la conquista de Mallorca. “Cuando hablamos de patrimonio, no hablamos solo de piedras o paisajes, hablamos de memoria, de identidad y de sentimiento de pertenencia”, afirmó el alcalde Pere Granados.
Salou quiere ‘abrir’ los 365 días del año. Ya hace años que ha alargado la temporada desde Semana Santa hasta octubre y llena otros fines de semana con iniciativas como Salouween. Ahora mira al Neolítico para atraer a turistas interesados en la cultura y la historia. “La ruta del Neolítico permitirá completar el relato desde los orígenes más antiguos del territorio, y conectará Salou con el interior, con las montañas de Prades”, explicó el alcalde.

“Ofrecemos una nueva manera de descubrir Salou, más allá del sol y playa, ordenando, señalizando e interpretando rutas históricas, espacios recuperados, visitas guiadas y experiencias que conectan el pasado con el presente. Salou es una ciudad moderna con una historia milenaria”, incidió Granados.
Esa historia se convirtió en gastronomía en la parte final del acto. Cocineros de distintos restaurantes de Salou prepararon trece platos inspirados en las distintas épocas del municipio: desde la Kalípolis griega hasta la segregación de Vila-seca. Carne de cerdo confitada, escabeche de rape con leche de almendras, canelón de bogavante, arroz meloso o taco de calamar. Exquisiteces maridadas con vinos del territorio.
“Salou aspira a continuar siendo un gran referente del turismo tanto a nivel nacional como internacional, pero también a explicarse con mayor profundidad; a ordenar y reivindicar su patrimonio histórico y a compartirlo con el mundo. Y, sobre todo, a reforzar el sentimiento de pertenencia de un pueblo que, esta noche, ha latido al mismo ritmo”, concluyó Granados.




