Más de mil personas despidieron el año en La Pineda dándose un chapuzón en la playa, durante la 30ª edición del Bany de Sant Sinvestre. Unas 3.500 personas se congregaron en la arena el miércoles al mediodía, en esta cita tradicional organizada por la asociación de vecinos de La Pineda.
En un ambiente festivo y muy familiar, los valientes que desafiaron al frío se adentraron en el agua a las 12.00 horas, después de que sonaran doce campanadas y se comieran doce uvas. Los mejor disfrazados en grupo, pareja o individual tuvieron premio. Al salir, la fiesta siguió en la arena con caldo caliente, chocolate, churros y cruasanes, una copa de cava y música de un DJ.
Según Sevi Olmedo, de la asociación de vecinos de La Pineda, este tradicional baño es «un día muy especial, en el que los vecinos venimos a pasarlo bien, brindamos con cava y nos damos un último abrazo antes de Fin de Año».

«Después de la lluvia de la semana pasa, el sol nos acompañó y dio un toque mágico a este tradicional acto», añade Olmedo.
El primer Bany de Sant Silvestre de La Pineda tuvo lugar en 1995, como una idea de diez amigos que decidieron decir adiós al año a remojo. Hoy es un clásico local de la Navidad. «Hay muchos turistas que pasan aquí las Navidades y no se lo pierden», señala Olmedo.
Durante el evento se vendieron 600 sudaderas conmemorativas del 30° aniversario y se entregaron los premios a los mejores balcones navideños de La Pineda, a Luka y Vega.




