El cese de la concejal de Recursos Humanos, Mar España, con el alcalde, Oliver Klein, al frente ahora del área, no resuelve el conflicto laboral en el Ayuntamiento de Cambrils, según los representantes sindicales de los trabajadores municipales. El presidente de la junta de personal, Carlos López, ha insistido este martes en que “la situación es insostenible” y puede haber una «colapso total» de los servicios municipales.
López ha alertado del impacto que el conflicto laboral puede tener en eventos próximos, como el carnaval, previsto para mediados de mes, o la media maratón del 1 de marzo. «Ahora mismo, en la Policía Local no hay disponibilidad para que la gente se apunte voluntariamente a los servicios extraordinarios; por tanto, si es por la policía, difícilmente estos actos se podrán llevar a cabo», ha dicho López.
Dos meses después de que se desconvocara la huelga de trabajadores municipales, el escenario de un nuevo paro vuelve a ganar fuerza. «Volver a convocar una huelga no está descartado; está encima de la mesa y dependerá de cómo se desarrollen las cosas en las próximas semanas», ha afirmado López. “Ya hemos tenido toda la paciencia para que el nuevo gobierno se instalase, pero ya no dejaremos pasar ni una. Se ha acabado la paciencia», ha añadido.
López ha considerado el cese de Mar España como una medida «insuficiente» y una «cortina de humo», y ha subrayado que el problema trasciende el ámbito estrictamente político. Desde la junta de personal y el comité de empresa reclaman un «cambio drástico» en la dirección técnica de Recursos Humanos y defienden la necesidad de un liderazgo «resolutivo» que permita sacar adelante tanto la gestión ordinaria como la extraordinaria del departamento.
Los sindicatos alertan de incumplimientos «flagrantes» y «gravísimos» de los acuerdos alcanzados durante el proceso de mediación entre el gobierno municipal y el comité de huelga ante la Generalitat. Recuerdan que esos pactos tienen carácter vinculante, equiparable a un convenio, por lo que son de obligado cumplimiento. No obstante, lamentan que la falta de avances los haya convertido en «papel mojado» y no descartan acudir a Inspecció de Treball o a la vía judicial si la situación no cambia.
«No pedimos nada más que normalidad. Que una administración como esta funcione de una forma tan anómala no tiene precedentes; es algo totalmente irregular», ha concluido López.




