La renaturalización de la laguna de Els Prats d’Albinyana, en La Pineda, ya está completada al 80%, aunque las lluvias de los últimos meses y la dificultad de trabajar sobre un terreno inundable han ralentizado el calendario previsto.
El proyecto, impulsado por el Port de Tarragona, comenzóa finales de 2024 y se desarrolla en un ámbito de 37,8 hectáreas. Se trata de un espacio protegido de la Xarxa Natura 2000, donde se está llevando a cabo la mayor intervención de renaturalización de un humedal en Catalunya en los últimos 20 años.
Tras meses de trabajos previos para retirar antiguas construcciones, limpiar el terreno y eliminar escombros, las máquinas se han centrado en dar forma a la nueva laguna, que se convertirá en el corazón del espacio. El estanque, situado frente a la playa, ocupará una superficie de 107.700 metros cuadrados e incorporará una gran isla central pensada como refugio y zona de nidificación para las aves.
La excavación está prácticamente terminada y, a medida que se ha ido profundizando en el terreno, el agua del freático ha ido llenando de forma natural la laguna. De hecho, antes incluso de que las obras concluyan, el humedal ya ha empezado a cumplir su función ecológica y se ha convertido en punto de parada para aves migratorias, como flamencos y distintas especies de patos.
Desde diciembre, los trabajos han entrado en una nueva fase centrada en la renaturalización vegetal del entorno. El Port de Tarragona prevé introducir alrededor de 30.000 árboles, arbustos y plantas propias de ecosistemas húmedos para crear un gran bosque de ribera. Por ahora, la vegetación ya cubre cerca del 30% de la superficie, incluyendo la isla central y varias zonas perimetrales donde las tareas más pesadas ya han finalizado.
Entre las especies plantadas hay olmos, álamos, fresnos, pinos y encinas, además de arbustos y plantas como lentisco, taray africano, aladierno o juncos. La buena noticia es que la regeneración natural que ha experimentado la zona en los últimos años, sin actividad humana, ha permitido reducir de forma notable el número de plantaciones inicialmente previstas.
El calendario, condicionado por la climatología
El calendario, sin embargo, se ha visto condicionado por la meteorología. Las lluvias han complicado los trabajos en un terreno especialmente sensible al barro y a la acumulación de agua, lo que ha obligado a detener las obras en varios momentos. Según explica la Autoritat Portuària de Tarragona, la evolución del proyecto dependerá en gran medida de la climatología, aunque aún quedan por delante al menos tres meses de trabajos de revegetación.
La última fase llegará cuando se retire la maquinaria. Entonces se reintroducirán los animales que fueron trasladados temporalmente al espacio natural de la Séquia Major para permitir las obras. En total, se desplazaron más de 800 ejemplares de unas 40 especies distintas. Además, está previsto incorporar otras especies propias de estos ecosistemas, como el fartet o el sapo corredor.




