La Federació Empresarial Hostaleria i Turisme de la provincia de Tarragona (FEHT) ha expresado este miércoles su «rechazo frontal» al acuerdo alcanzado por PSC, ERC y Comuns para duplicar el impuesto sobre las estancias en establecimientos turísticos, pues considera que es «un mensaje claramente disuasorio para los visitantes».
«Los efectos y las dinámicas turísticas de Barcelona no se pueden trasladar automáticamente al resto de Cataluña. En Tarragona tenemos un modelo, unas necesidades y unos problemas diferentes, así como temporalidades turísticas propias. Por eso reclamamos políticas que tengan en cuenta cada territorio: no se puede plantear una fiscalidad homogénea cuando la realidad no lo es», manifiesta la presidenta de la FEHT, Berta Cabré.
Según la patronal turística de Tarragona, el incremento de este tributo «no ayuda a alargar la temporada»: «Aplicar el mismo impuesto en marzo que en agosto penaliza a las familias y visitantes que escogen venir fuera de los meses de verano, precisamente los que contribuyen a desestacionalizar y dar estabilidad al sector».
Además, asegura que este incremento tendrá un impacto directo y negativo sobre el turismo de proximidad que realiza escapadas de corta duración o fines de semana, «una parte esencial para el tejido turístico».
La FEHT critica que el 25 % de la recaudación del impuesto se destine a políticas de vivienda, ya que señala que el sector turístico no es responsable de la crisis de vivienda y «cargar este coste sobre los visitantes es profundamente injusto».
«El turismo no puede convertirse en el recurso fácil para financiar cualquier política pública. Ya contribuimos de manera muy relevante mediante impuestos y tasas y, además, generamos empleo, actividad económica y proyección internacional. La crisis de vivienda no es responsabilidad del turismo y no se debe resolver a través de nuestros visitantes», añade Cabré.
La patronal se opone también al recargo municipal que cada ayuntamiento podrá aplicar. «Resulta incomprensible que municipios vecinos, incluso contiguos, puedan aplicar importes diferentes de este impuesto. Esto creará confusión, desigualdades competitivas y una imagen negativa del destino, que acabará perjudicando al conjunto del territorio», concluye.




