El cantante y guitarrista cambrilense Erik López ha dejado atrás la etiqueta de rockero puro para abrazar nuevos horizontes sonoros en Corre Muchacho, su primer disco en solitario, en el que los solos de guitarra conviven con compases latinos y percusión afrocaribeña. Una propuesta sincera, visceral y profundamente personal, en la que la fusión de estilos no es un recurso estético, sino una necesidad vital. Está disponible en la principales plataformas en streaming.

El excomponente de No Apto y Los Aliados reconoce que el viraje hacia los ritmos de raíz latinoamericana nace de sus propias influencias familiares y de vida: “En mi casa se escuchaba mucha bachata, rancheras, música de autor… y a raíz de mis viajes a México y Estados Unidos, la cumbia o la chacarera argentina me fueron atrapando”.

Eso sí, deja claro que no se trata de un cambio de estilo en busca de mercado, sino de un acto de honestidad: “No hago música de género, porque no entiendo de cumbia ni de bachata. He cogido eso desde mi prisma. Es mi manera de entender la música”. Y eso le saca de cualquier etiqueta. “Siempre he estado en tierra de nadie. Para los heavies era demasiado blando, y para los poperos, muy duro. Y ahora me pasa igual: el rockero me ve como un cumbias y el purista de la bachata me ve como un rockero”.

Su evolución hacia Corre Muchacho ha sido natural. “Las letras hablan de mis experiencias desde pequeño hasta ahora, de lo que he vivido de que me subí por primera vez a un escenario con 16 años. Una de las canciones está dedicada a mi abuela, que emigró de Andalucía a Catalunya después de la posguerra en busca de una vida mejor; y otra, a mi hija”, cuenta.

De hecho, corre muchacho es una expresión que se lo solía decir su abuela para que espabilara. “Justo cuando estaba dudando sobre si lanzar este disco en solitario, me vino esa frase. Fue el empujón”, recuerda.

Con sombrero y botas

López no ha cambiado su estética ni ha construido un personaje alrededor de este proyecto. “Sigo siendo el mismo, con mi sombrero y mis botas. A veces me compro una camisa chula para el vídeoclip, pero soy el de siempre”. Doy fe. Es un músico libre, auténtico. “No me veía otra vez haciendo otro disco de género. Quería hacer algo que me removiera”.

El disco, autoeditado, ha tenido muy buena acogida, sobre todo en México y Argentina, donde “hay un respeto hacia los músicos que no sé si existe aquí”. Con la ayuda de un mánager argentino, ha logrado hacerse un hueco en medios, sonar en radios y montar una gira por Sudamérica. “En septiembre estaremos en un festival en São Paulo, Brasil, y luego tocaremos en Argentina y México. También queremos presentar el disco en Madrid, Barcelona y, por supuesto, en Tarragona”, avanza el cambrilense. Además, el 8 de agosto actuará en el Village del Festival Internacional de Música de Cambrils antes del concierto de El Drogas.

En esta aventura le acompañan dos músicos cubanos, Luisito a la percusión y Yuri a la trompeta; y un chileno, el batería Mati. La otra pata fundamenta es el productor Micky Forteza (Jarabe de Palo), ganador de un Grammy y que desde el primer momento apostó por el proyecto.

Un currante de la música

A sus 45 años, Erik López combina su carrera solista con bandas de versiones y su escuela de música en Cambrils, Rock & Soul. “Estoy tocando casi cada día. Mi familia come de la música, pero hay que tocar muchos palos y currar muchísimo”. Pese a todo, no pierde la ilusión: “Me da igual tocar en un pub para 50 personas o en un festival. Disfruto cargando el ampli, viajando en la furgoneta… Lo importante es tocar”.

Su trayectoria le convierte en uno de los músicos con mejor currículum de la provincia de Tarragona, aunque ya se sabe que nadie es profeta en su tierra. Con No Apto, banda de rock que coqueteaba con el metal, abrazó el éxito junto a sus hermanos Raül y Aleix. Recorrieron España y cruzaron el charco para tocar en Estados Unidos y México. Luego llegaron Los Aliados o LA Vamps, formaciones que ha estado cerca de dar el salto a la primera línea.

Prefiere seguir en la carretera a meterse ocho horas al día en una oficina. Su definición de éxito es sencilla: “Poder vivir de mis canciones. Eso sería el mayor logro”.

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