
Llegó a Catalunya con 8 años procedente de Zhejiang, que junto a otras provincias como Fujian y Guangdong son las de mayor flujo de inmigración hacia España procedentes de China. Una sociedad que comenzó a incrementarse en nuestro país en los años 80 y 90. Periodo que coincidió con la apertura económica de China y la liberalización de estos movimientos migratorios, que permitieron a muchas familias del país asiático a buscar oportunidades de trabajo y la apertura de negocios familiares en Europa.
Jun lleva en Salou desde 2009, aunque su primera residencia fue Reus, ciudad a la que sus padres se trasladaron en 2003. Procedían de Quingtian, en la provincia de Zhejiang. Como otros niños fue al colegio Sant Josep, de Reus y posteriormente al instituto Jaume I de Salou, “donde aprendí el catalán, y después el castellano. Inicialmente me formé en las aulas de acollida, como un niño más que necesitaba integración a mi nueva vida social y educación”, dice.
La comunidad china es una de las que aporta mayor número de extranjeros, unos 220.000 en España. Se concentran mayoritariamente en ciudades como Madrid y Barcelona. Lugares en los que se vivirá durante la próxima semana de forma especial el comienzo del nuevo año chino, el martes 17 de febrero. En estas ciudades españolas hay ferias especializadas en la calle en las que encontrar ornamentación, adornos y elementos decorativos para el hogar, que realcen la festividad de estos días en el nuevo año.
La sociedad china en ciudades más pequeñas la festividad es testimonial, con la celebración de una cena en familia, parecida a la que nosotros vivimos en Nochevieja. “Al día siguiente hay que ir a trabajar temprano, que es uno de los valores que nos han enseñado nuestros padres”, señala Jun.
El Año Nuevo Chino, también se conoce como el Festival de la Primavera, una celebración vibrante y llena de significado que tiene profundas raíces en la cultura china. Según el calendario lunar tradicional, la celebración comienza en la segunda luna nueva después del solsticio de invierno, por eso su fecha cambia cada año. En 2026, el nuevo ciclo inicia el martes 17 de febrero y se extenderá aproximadamente 354 días, hasta el 5 de febrero de 2027. Comienza con unas fiestas que marcan una época de renovación, reuniones familiares y tradiciones arraigadas que se remontan a siglos atrás.
Fechas a las que no les faltan tabúes, porque se dice, también, que hay quien cree como superstición que barrer el piso durante los cinco primeros días del año trae mala suerte, debido a que uno puede accidentalmente barrer la buena suerte o echar la riqueza fuera de casa.

Comienzo de un nuevo año al que, como todos los años que se inician, se le asigna en astrología un animal en un ciclo de doce años. Los 12 signos del zodiaco en el horóscopo chino se alternan cada año. Además, los cinco elementos chinos -fuego, tierra, agua, metal (oro) y madera- se alternan cada dos años. Este 2026 es el primer año para el elemento fuego. Todos los niños nacidos en este año tendrán el signo zodiacal de Caballo. De los que se dice que todos los nacidos bajo este signo tendrán especialmente buena suerte y energía este año. Cada animal tiene sus propias características y se cree que influye en la personalidad y el destino de las personas nacidas en ese año. Motivo por el que se añade una capa adicional de significado y diversión a la celebración del nuevo año, ya que la gente espera descubrir cómo será el animal que reinará durante estos doce meses.
Hay un dicho que dice: “trabajas más que un chino”. Cita a la que Jun sonríe. “Esto no es correcto del todo, porque en China la gente suele trabajar en la mayor parte de sectores las 8 horas diarias que se trabajan aquí. Lo que si es cierto que aquí en España la apertura de muchos negocios familiares nos obliga a trabajar algunas horas más para hacerlos rentables y pagar los alquileres de los locales. La cultura del trabajo y del esfuerzo es algo que nuestros padres nos han enseñado desde niños. Aquí se nos reconoce mayoritariamente por ser personas con espíritu emprendedor. Especialmente en sectores como la hostelería, venta al por menor y exportación e importación de mercancías”, añade Jun.
En España, la comunidad china lidera el número de autónomos, con más del 53% dados de alta en la Seguridad Social lo están también en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA). Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), los chinos en nuestro país se han multiplicado por 16 en 20 años. En los últimos años, con la subida en escena de cada día más chinos de segunda y tercera generación, los sectores a los cuales se dedican se han diversificado y ampliado. Trabajando profesionalmente cada vez más chinos en la sanidad, ingeniería, abogacía o en economía. “Los chinos de tercera generación en España tienen mentalidad de aquí. Trabajan y piensan como los profesionales españoles. No se puede decir que trabajen como chinos”, sonríe Jun.
“A muchos de nosotros se nos conoce por nuestro espíritu emprendedor, porque, aunque cada vez menos, ha habido un tiempo importante en el que las familias se han ayudado unos a otros a abrir pequeños negocios. Mis padres, por ejemplo, vinieron a dar apertura a una pequeña tienda de ropa, hasta que en 2009 llegaron a Salou y abrir un bazar. Gracias a su sacrificio hemos podido tener la oportunidad de trabajar y hacer lo que no pudieron en la provincia de Zhejiang. Se nos dado una gran oportunidad de trabajar, trabajar y trabajar. Y esto es lo que hacemos”.
Valores y tradiciones milenarias
El trabajo, el trabajo duro, es uno de los valores más importantes de la sociedad china, que se fundamenta en tradiciones milenarias y valores socialistas modernos, priorizando el colectivismo, la armonía social, la piedad filial (respeto a los ancianos), la jerarquía y la educación. Se enfatiza la búsqueda de la prosperidad nacional. “Por esto nos sentimos orgullosos de nuestro país”. Según los últimos datos económicos el crecimiento de China se posiciona en la actualidad como una de las principales potencias mundiales, acercándose o superando a EE. UU. en PIB nominal y consolidándose como líder comercial. Con un crecimiento impulsado por reformas desde 1978 y un alto superávit en 2025. “Tenemos un país moderno, líder en innovación tecnológica e infraestructura. Cuando se marcan proyectos en beneficio de la comunidad, se cumplen”.
Pero si el trabajo es uno de los valores más importantes de esta sociedad, según Jun, “el respeto a nuestros mayores es un pilar cultural profundo, que exige veneración, cuidado y gratitud hacia nuestros padres y abuelos. Yo me crie entre estos últimos, porque mis padres vinieron en el año 2003 a Catalunya. Respetar a la gente mayor es un deber moral porque ayudan en la crianza de los nietos y son considerados pilares de sabiduría”.
Por cierto, que en más de una ocasión nos hemos preguntado qué pasa con los chinos que se mueren en Europa, ya que no parece que haya nichos en nuestros cementerios. “Lo más habitual es que se incineren y las urnas se lleven a China, porque es donde creemos que finalmente han de descansar los restos. Aunque, en los últimos años, hay inversores chinos en España que están construyendo cementerios aquí”.




