Los usuarios frecuentes de tren tienen más síntomas de ansiedad, depresión y malestar físico que la media de la población, según un estudio de la Universitat Rovira i Virgili (URV). De hecho, un 88 % de los viajeros asegura que el mal funcionamiento de los cercanías y regionales afecta a su calidad de vida.
El trabajo, desarrollado por investigadores del departamento de Psicología de la URV a petición de la plataforma Dignidad a las vías, ha encuestado a cerca de 700 personas. El 80 % afirma que, de las últimas cinco veces que ha cogido el tren, “más de la mitad ha llegado tarde”, mientras que casi el 50 % dice que llega tarde “siempre”.
Para explorar las consecuencias psicológicas de esta situación, los investigadores han analizado cuatro indicadores de malestar emocional: ansiedad, depresión, hostilidad y somatizaciones (malestares físicos como dolores de cabeza o digestiones pesadas asociadas al estrés).
«Los resultados obtenidos no suponen ningún diagnóstico clínico, pero apuntan a que los valores de estos indicadores son significativamente más altos en las personas que utilizan el tren, especialmente las que lo hacen a menudo, respecto a los valores de referencia de la población general”, señalan los autores del estudio.
En cuanto a los síntomas de ansiedad, mientras la puntuación media de referencia es de 3,56 (en una escala de 0 a 20), los usuarios frecuentes de tren obtienen una media de 8,69 y, los esporádicos, de 7,86.
En el caso de la depresión, la media de referencia es de 5,32, pero los valores de los usuarios ferroviarios se sitúan por encima de los 8 puntos. Las somatizaciones también se incrementan notablemente, de los 4,26 puntos de referencia se pasa a 8,38 en los usuarios frecuentes.